Crónica de una aventura: Correr el K42

El Sábado 14 de Noviembre a las 10 de la mañana me encontraba debajo del arco de largada del K42 en la orilla del Lago Espejo de Villa la Angostura, gritando junto con otros 1400 corredores la cuenta regresiva, me sentía expectante, con ganas de comenzar a correr los 42K en la montaña, no tenía nervios por la carrera, sabía que si las cosas salían medianamente bien la iba a terminar, el entrenamiento que veníamos haciendo con mis profes ya había empezado a rendir sus frutos incluso antes de la carrera, todo el trabajo que hicimos en los 2 meses después del esguince me dieron mucha confianza, estaba segura, estaba entrenada y estaba con ganas de empezar a recorrer esa montaña.


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En estos últimos meses me di cuenta que preparar una maratón no es fácil pero no porque el entrenamiento esté fuera del alcance, al contrario, si se hacen los deberes como se debe no se sufre y se va mejorando sin demasiado esfuerzo físico, el truco reside en que se necesita una combinación de constancia, disciplina, tiempo y esfuerzo, durante los últimos dos meses tuve que entrenar todos los días, llegar a casa y salir de nuevo a correr, con frío, con lluvia, con cansancio, con mal humor, hubo un momento ya al final del entrenamiento en que quería que llegara la carrera solo para que se acabara el entrenamiento. Hoy miro para atrás y cada esfuerzo valió la pena, cada entrenamiento que no terminaba más, cada corrida solitaria por Palermo quedó plenamente justificada y pagada con creces luego de esta experiencia.

Otro pensamiento que cambió fue que yo creía que iba a correr una carrera y la realidad es que la carrera es parte de una experiencia mayor, es la primera vez que viajo sola para correr y el tener que valerme por mi misma agregaba una cuota extra de nervios a la que ya tenía. Ya desde el aeropuerto me di cuenta que no era la única que estaba en esa situación, el avión estaba lleno de corredores, uno podía adivinarlo mirándoles la vestimenta. Un consejo que me dieron fue que las zapatillas con las que iba a correr las tenía que llevar puestas por si la aerolínea perdía el equipaje ya que las zapatillas son casi irreemplazables a un día de la carrera, y mirando los pies de la gente en la cola de embarque podía darme cuenta que no era la única que había seguido el consejo.

El avión por supuesto se retrasó, un minuto de pánico hubo cuando la puerta destinada al embarque fue ocupada por un vuelo a misiones, OMG!!! Luego de un rato de incertidumbre y de que nos comunicaran que al avión le estaban cambiando una rueda o algo así tuvimos oportunidad de embarcar. Pronto me encontré hablando con gente muy copada que estaba en la misma que yo. Conocí una pareja de Buenos Aires que iban a correrla por primera vez: Beatriz y Alejandro, pegamos muy buena onda  y de allí en más estuvimos compartiendo momentos durante todo el fin de semana. Hacía un año que venían preparándose y un mes atrás habían corrido la maratón de Buenos Aires,  yo los miraba asombrada ya que para mi las maratones de calle son una proeza mental y física que poco dispuesta estoy a encarar. También había un chico de Córdoba del que no me acuerdo el nombre, cada vez que lo veía le decía “El cordobés” yo le  trataba de explicar que yo también soy cordobesa a pesar de la falta de acento, estaba Luis Migueles con sus chicos que tenían ganas de comerse el mundo y arrasar con la k42…

Pronto estábamos todos hablando de las carreras, de nuestra experiencia, nuestros temores y expectativas, el clima, la ropa, las zapatillas, los geles, la carga de carbohidratos,  había que llegar a la Villa antes de las 6 de la tarde porque a esa hora cerraba la acreditación, llegamos a Bariloche a las 3 de la tarde y todavía nos faltaba saber cómo nos movilizaríamos del aeropuerto perdido en medio de la nada hasta nuestro destino y ya éramos nueve en la misma situación. Uno fue a averiguar a un lado, otro a otra ventanilla y finalmente decidimos que tomaríamos dos taxis ya que con la opción de ir hasta la terminal de Bariloche y tomar un micro no llegábamos.

El encontrar a más gente en la misma que yo me dio ánimos y me quitó un poco de la presión que tenía, que no era tanta por la carrera sino por todos los pasos que tenía que dar de una forma cronometrada para poder estar debajo del arco de largada el sábado. Una vez solucionado el tema transporte en un abrir y cerrar de ojos llegamos a Villa la Angostura y había que acreditarse, faltaban pocas horas para la charla técnica.

En la charla me encontré finalmente con Carlos y Luz con los que empezamos a hablar de los temas relacionados con la carrera, hay una frase de Churchill que dice: “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema” esos éramos nosotros!!!

En la charla nos contaron el recorrido al detalle, nos tiraron un par de datos útiles y nos entusiasmaron con el video de la carrera del 2008. Promediando la charla empiezo a mirar la gente en el gimnasio y a buscar a los conocidos, por fin la veo a Silvina Flores y me acerco a saludarla, ella estaba con dos chicas que yo no conocía una era Sisi, con quien luego compartiríamos momentos muy lindos. Silvina estaba con su sonrisa encantadora y la voz suave, nos pusimos a hablar de cómo llegábamos a encarar la carrera, Silvina ya me había contado que estaba saliendo de una faringitis que la había tenido a mal traer casi un mes, Sisi tampoco estaba al 100%, su médico le había dicho que mejor no corriera, nos sonreímos pensando en que parecía ser que nadie completaba el proceso de entrenamiento ileso. Me enteré que Sisi es una atleta de elite, de las grosas y yo parada al lado!!! Y ella hablando y dando consejos con sencillez me pareció muy copada!

Ya entonados luego de ver tanta montaña nos despedimos y nos fuimos a dormir, a la noche la pasta obligada y a dormirse tempranito que había que levantarse a las 6, para que? para desperezarme, desayunar, elongar, y estar a las 7:45 en el micro que nos llevaría a Lago Espejo.

La mañana del sábado me desperté al primer toque del despertador y decidí que no era prudente quedarse remoloneando, me disfracé de corredora, sabía que iba a hacer frío, la mínima estaba pronosticada en -1°C igual el día pintaba de sol así que me decidí por remera técnica mangas largas debajo de la remera de la carrera y calzas cortas! muy temerario pero a modo de seguro llevaba un par de guantes, muchas veces me sucedió durante el invierno que podía soportar mejor el frío usando guantes.

Bajé a desayunar y la hostería era un hervidero de corredores en distintos estadíos de preparación, había un grupo de canadienses con los que al principio nos saludábamos con seria cortesía y que finalmente terminamos hablando del entrenamiento de la carrera, ya conté que estaba monotemática, creo que toda la Villa lo estaba en esos días, ibas a comprar chocolates y terminabas hablando de geles con el vendedor, ibas a comer y el mozo que te atendía era corredor, era un festín para nosotros, los fanáticos.

En la caminata a la terminal me encontré charlando con 2 triatletas que venían a correrla por primera vez y aprovecharon el viaje de media hora para contarme las vicisitudes de nadar en medio de un pelotón en aguas abiertas, muy divertido por cierto. En el micro me encuentro de nuevo con Beatriz y Alejandro, se van a casar el año que viene hacen una linda pareja, estuvimos juntos un rato largo, nos reímos, sacamos fotos, nos fuimos a la orilla del lago, nos retiramos de allí muertos de frío.

Un tiempo después encontré a Carlos y Luz, con Luz se había hablado de hacer la carrera juntas, yo no tenía muchas fichas puestas en ello porque Luz corre más rápido que yo y me imaginaba que una vez que promediara la carrera ella iba a querer marcar su paso. Así que sin compromisos decidimos que probaríamos a ver qué salia de ello, por lo menos los primeros kilómetros.

La media hora antes de la carrera hacía un tremendo frío, me la pasé temblando, son esos momentos donde estar en el corralito con la gente se agradece mucho, estuvimos allí cerca de 15 minutos viendo como los números del reloj descendían indefectiblemente al 00:00:00 y largamos!

Haciendo menos de 100 metros comenzaba la subida hacia la ruta,y el consecuente cuello de botella, luego de cruzarla nos metimos en senderos de montaña y desde allí no paramos nunca de subir o bajar.

La primera parte de la carrera discurrió por senderos de montaña típicos de la zona. a veces eran senderos anchos como para que pasara un auto, otras veces solo podía pasar una persona a la vez y allí se formaban filas de corredores que hacían bajar el ritmo.

La estrategia de la carrera era conservadora, la subidas empinadas se caminaban, las bajadas se corrían a lo que diera y los llanos iban a ser a un promedio comedido de 6:20 el kilómetro. Luz era bastante más rápida que yo en las subidas, en las bajadas yo la alcanzaba y en el plano tratábamos de mantener la velocidad constante y moderada así fuimos cruzando arroyos, subiendo y bajando los senderos, tomando religiosamente los geles cada 45 minutos y haciéndonos compañía mutuamente, así por momentos nos alentamos, por momentos hablábamos de otra cosa para despejar la cabeza y otros tantos permanecíamos calladas concentrándonos en el camino.

Antes del kilómetro 5 nos encontramos con Silvina, estuvimos charlando un rato y luego cada quien siguió concentrado en su carrera. Había que ser muy cuidadoso con los pies, tener mucho cuidado de dónde se pisaba, si bien los paisajes son hermosos, mucho no se pueden disfrutar ya que se debe mirar el suelo constantemente, pero el suelo también era muy bonito, con sus raíces, hojitas y tierra de diferentes colores.

En muchos lugares y sobre todo en el bosque se formaban cuellos de botella, será que ahora voy más integrada al pelotón, será que 1000 y pico de corredores es mucho para senderos tan estrechos, a veces podías reclamar permiso de paso, a veces no se podía y te la tenías que bancar, con Luz nos mirábamos y decíamos “Vamos” y nos lanzábamos a pasar gente cuando se podía.

A lo largo de las carreras de distancia comprendí que es mucho mejor correr con alguien que correr sola, si bien no todo el tiempo estábamos juntas con Luz ya que las condiciones hacían que nos separáramos a veces ella adelante, a veces yo, cada tanto escuchaba que alguien gritaba: ¡Vamos rubia!! o ¡Fuerza rubia! y sabía que Luz estaba cerca y con hinchada!

El desnivel acumulado positivo fue de 2000 m (monedas más monedas menos) que se puede ver perfectamente en el gráfico de elevación, claramente sobresale la subida al Cerro Bayo, si bien  durante todo el recorrido se subía y bajaba, al cruzar la  ruta  y empezar la subida del cerro, ésta no se acababa mas! La bajada es más abrupta aún y se bajó corriendo a lo que daban las gambas.

La subida al Bayo requirió de cada gota de energía que había venido acumulando, siempre en subida, muchas veces pronunciadas, con mucho barro en donde la tracción de las zapatillas a veces no tenía nada para hacer, y alguna alma caritativa que venía debajo mío me apoyaba la mano en la cintura para impulsarme para arriba. Es una subida que se hace caminando casi todo el tiempo, sin aliento pero caminando, te vas encontrando con gente, intercambiás una frase, seguís charlando, todos necesitamos la distracción, y si bien querés que la subida termine rápido sabes que no te podes quemar, que después viene la bajada y que vas a necesitar las piernas en condiciones, unos metros antes de los 1400 msnm empezó a aparecer la nieve en la montaña, tímidos manchones al costado del camino que se iban multiplicando a medida que ascendíamos.

Cada vez que nos encontrábamos a alguien de la organización desde el pelotón surgía la pregunta - ¿Falta mucho para terminar la subida?- a lo que contestaban - No! ya desde acá tenés todo plano-. Infame mentira, en un momento llegamos a una subida muy empinada y al final había un pibe sentado sobre un tronco, le hacen la consabida pregunta y nos da la consabida respuesta, por lo bajo se escuchan dos comentarios: -Siempre dicen lo mismo- y -La p#$@ que te parió-

Durante la subida me di cuenta que tenía hambre, ya iban más de 3 horas de carrera y estábamos en tiempo de almuerzo, así que aproveché que no iba corriendo para sacar un turrón de la mochila y comerlo mientras seguía subiendo, a los 5 minutos ya tenía un mejor ánimo y seguí subiendo, es importante ir escuchando el cuerpo, poniendo atención a las necesidades, ir bebiendo agua regularmente aunque no se tenga sed, tomar los geles religiosamente y a horario y cada tanto meterle algo al estómago, algo que hayas comprobado que no te cae mal.

Aunque la hidratación de la carrera fue impecable, y yo sabía que iba a ser así, decidí salir con mochila con bolsa de hidratación, mi decisión estaba basada en que el horario de toma de geles tenía que ser muy fiel para mantener las energías a un buen nivel y no quería arriesgarme, y funcionó. Cada 5 kilómetros, aproximadamente, te daban botellita de 1/2 litro con tapa! buenisimo! también había geles en algún lugar del recorrido, Push eran, - No gracias - les dije, no iba a andar experimentando en esos momentos. Durante la carrera tomé 5 geles Endurance de guaraná, comí el turrón, un paquete de gomitas mogul y agua y gatorade en cantidades inéditas, salí con 1/2 litro de agua en la mochila y luego la recargué 2 veces más, en el puesto de frutas, en el Km 30 las naranjas fueron un manjar.

El kilómetro 30 requiere su párrafo aparte, en el 29 se terminaba la subida y comenzaba una bajada por tierra que parecía volcánica, era suelta de granos grandes y porosa, luego se tomaban unas sendas en zig zag perpendiculares a las pistas de esquí desnudas sin la nieve y finalmente llegabas al 30 donde estaba el puesto de Gatorade y frutas. En la previa hablando con algunos corredores de experiencia, algunos me habían dicho que no me detuviera en el 30, que allí muchos abandonaban, que no mirara los cuerpos al costado del camino :) etc. etc., mientras estaba engullendo sendas naranjas siento que alguien me grita Viv! era Luz que ya había llegado y me estaba esperando. -Me aguantás que me saco las piedras de las zapatillas?- me dice, -si claro!- le contesto y aprovecho yo también para sacarme las mías, le digo: -Vos negra como estas? yo estoy entera- entonces ella me contesta: - Yo también!- , listo! vamos a seguir bajando! nos faltan 12 kilómetros de los cuales los próximos 5 serían en bajada, desde allí fuimos juntas, poco a poco Luz se fue atreviendo a las bajadas y ya al final ya las bajábamos a la par.

Las bajadas eran mi fuerte y las aprovechaba, dejándome llevar por la pendiente trataba lograr un equilibrio entre no ofrecer resistencia y hacer una bajada segura, muchas veces el sendero era un cauce de agua seco con lo cual se convertía en una V en la que tenías que ir brincando de pared en pared buscando un asidero para impulsar el próximo paso, a veces eran trancos largos y otras veces intrincados pasitos que parecían de algun extraño baile. Estaba tratando de no pisar donde se veía muy resbaladizo o donde veía la huella de un resbalón y esquivando raíces, piedras y pozos. Se obtenía una linda sensación vértigo en esos momentos.

El camino estaba muy bien señalizado, con cintas que respondían a un código de color, al principio teníamos cintas naranjas para los que hacíamos los 42 y cintas blancas para los del 15, luego hacia el final del recorrido las cintas naranjas se cambiarían por cintas azules que marcarían el retome en el cual nos cruzaríamos con los corredores (pocos en mi caso) que empezaban recién la subida al Bayo, sabíamos entonces el valor de encontrar la cinta azul, una etapa muy próxima a la llegada, pero pasaban los kilómetros y no la encontrábamos, que raro decía Luz, yo decía: Quiero mi cinta azul!! Un tramo más adelante  había una tranquera abierta, un montón de chicos de la organización con palabras de aliento y veo un señor parado que tenía una cinta azul que salía del bolsillo del pantalón, inmediatamente empiezo a mirar alrededor y veo que la cinta azul se empieza a extender como una estela por el camino y con luz empezamos a gritar de alegría!!! nunca creíamos que un pedacito de plástico pudiera causar tal alboroto :D

En el km 35 o 36 le digo: -ya está Luz, tenemos la carrera adentro-, ella me dice -Todavía no!- íbamos bajando una loma a 5:30 le digo: - ¿Te queda alguna duda?-  y así seguimos corriendo, estábamos ya en el cemento y solo había que cruzar el puente, entrar por la calle principal hacer unas cuantas calles, girar un par de veces a la izquierda y allí estaba el arco, Luz me dice: Quiero correr más rápido, yo le contesto: estamos yendo a 5!! pero si querés… :) entonces apretamos el paso lo más que pudimos y pasamos por la meta!!!! 6 horas, 20 minutos 56 segundos decía el Forerunner, nada mal eh?

Apenas cruzo la meta me encuentro con Luis Migueles que hizo un carrerón de 5 horas, nos vimos y nos saludamos, nos felicitamos sin dejar de sonreir, luego él pondría una frase en una foto que publiqué en facebook: “Solo los que corrimos sabemos lo que se siente al llegar a la meta.” Cuan cierto es.

Allí nos encontramos con Carlos, nos abrazamos, nos sacamos fotos, nos abrigamos, nos sacamos más fotos, elongamos medio minuto, seguimos sacando fotos y hablando de la carrera.

Luego nos fuimos a comer una merecida pizza y a ver el partido de argentina, del cual, obviamente, no vimos nada. Una vez en la pizzería ya sentados y atacando la panera aparecieron Beatriz y Alejandro, que casualmente se hospedaban en el mismo lugar que Carlos y Luz, que chiquito que es el mundo!!! En la mesa de al lado estaban mis compañeros de hostería los canadienses, en una mesa cercana una pareja de Londres, otra vez nos unía el mismo tema, pero ahora estábamos hermanados en la conquista.

Un día no hace mucho estábamos hablando con Carlos de la carrera en el devenir de la conversación él me dice: Yo hace meses que estoy entrenando para esto, para una experiencia de 4 o 5 horas en la montaña, imaginate que tengo que disfrutar cada minuto de esa carrera! Cuanto de verdad en esas palabras! la clave fue disfrutar cada segundo de esta experiencia,  inspirar hondo y tragarse en cada bocanda de aire la montaña y su escencia ;)

Cuando volvía para la hostería veo que todavía estaba la música, los arcos, todo montado, el reloj marcaba 9 horas y monedas y seguía corriendo, me acerco y les pregunto: todavía están esperando gente? y si, todavía seguían esperando gente que bajaba de la montaña, lo cual habla muy bien de la organización. La carrera no se termina hasta que llega el último.

A la noche el Keep Moving, una suerte de fiesta que la organización realiza para que los corredores podamos juntarnos y hablar más de lo mismo :D, Allí estábamos todos de nuevo, Con Luz y Carlos, Ale y Beatriz, con Silvina disfrutando de la misión cumplida, todos habíamos hecho grandes esfuerzos a lo largo de los meses y nos merecíamos el relajarnos. Colgaron las listas de las clasificaciones en una pared iluminada y todos nos fuimos volando a ver cómo habíamos quedado en un ranking que poca importancia tiene al final, durante la primera parte en una pared proyectaban las fotos de la carrera y todos mirábamos y rememorábamos.

El domingo por la mañana abro los ojos, y veo en el reloj que son las 6 de la mañana, mi último día en la Angostura! a disfrutarlo dije! Me bañé, bajé a desayunar y luego me fui a caminar por la Villa, en la calle principal me encontré con Silvina y Sisi que estaban en la misma que yo y decidimos irnos de compras juntas, entre negocio y negocio me enteré que Sil había hecho un carrerón!!! asombrando a todos los que la esperaban (que no la esperaban tan temprano) con un tiempo de 6:37 hs. Había aprovechado muy bien las bajadas con una técnica que le había pasado Sisi y eso le dio una buena ventaja, nos abrazamos y festejamos, pero no solo eso había para festejar, Sisi había salido primera en su categoría!!! grosa!!!! A la hora del almuerzo nos mandamos una buena pizza y ya no quedaba mucho había que volver, hacer el check in y prepararse para volver a Buenos Aires previa escala en Bariloche.

Silvina me encantó verte y comprobar la garra que le pones a las carreras que haces sos un ejemplo a seguir!!! Sisi, me encantó conocerte y compartir esos momentos con vos, espero verte pronto en alguna otra carrera.

A este punto puedo decir que la gente de Patagonia Eventos no solo organiza una carrera sino que se pone a tu servicio para que tu experiencia sea de lo más placentera, a lo largo de los meses luego de que me inscribí les mandaba mails con dudas o problemas y siempre me contestaron y me ayudaron a solucionar los problemas, siempre me ofrecieron una mano y una alternativa, la organización de la carrera fue impecable y uno no podía más que sentirse cuidado y apreciado por estas personas. El marketing de la carrera también está muy bien llevado, a lo largo del tiempo te dan 3 remeras: 1 para entrenar, 1 para correr la carrera y 1 cuando terminas para caretear por Palermo :) La carrera logra que la Villa respire al ritmo de la competencia durante el fin de semana y eso para los corredores fanáticos es un placer. Pocas veces he visto una organización tan buena, mis agradecimientos y felicitaciones para ellos y mis más sinceros deseos de que sigan así.

La amabilidad y solidaridad de los corredores en la montaña es siempre algo digno de rescatar, el ánimo que se da, la mano que ofrecen, muchas veces alguien dejando de correr para preguntarle a otro si estaba bien, si le pasaba algo, esos pequeños gestos son los que te llenan el alma.

La constante durante estos tres días fue la sonrisa que tuve pegada en la cara, en cada foto que veo estoy sonriendo, incluso me sorprendí en fotos de la carrera que ni siquiera sabía que me habían sacado en las que esto sonriendo también, eso habla bastante de la experiencia por si misma que se ha convertido en un recuerdo a atesorar, no solo por la carrera, sino también por las vivencias y los amigos, los conocidos y los nuevos.

Es una carrera para hacer, a todos los fanáticos de las carreras de montaña los invito a ir pensándola para el año que viene, ya tiene fecha el 13 de Noviembre de 2010, estén atentos en enero abren las inscripciones.

Esto ya se hizo muy largo pero hay tantas cosas para contar,

Fue una experiencia maravillosa,
La carrera fue muy linda pero muy dura también
Conocí un montón de gente,
El clima fresco especial para correr,
La organización impecable,
La nieve ausente,
El barro presente,
La subida al Cerro Bayo mortal,
La gente de la villa super amables TODOS
Dicen que 400 abandonaron
Mi puesto en la general fue 724/1014 no abundaban las mujeres, qué pasó con la proporción de 7 a 1?

Por último pero no por ello menos importante quiero y necesito agradecerles todo el cariño, aliento, fuerza, buena onda, felicitaciones, y todo lo que me dieron a lo largo de este periplo, a mi profe Jorge Castillo por ser sincero, implacable y confiar en mi, a mi profe Vanina por confidente, alentadora y sobre todo buena mina, A Guille Mezzadri por llevar adelante este grupo maravilloso que es 7030, un lugar donde se puede crecer atléticamente rodeada de una gran familia, a los chicos del team que me alentaron y muchas veces tenían más confianza en mi que yo misma. A los amigos punteritos que me llenaron de consejos y buena onda a mis amigos!!! fuente de energía permanente!!. A Luz por bancarse una carrera conmigo y a Carlos por los consejos y la camaradería y sobre todo al amor de mi vida Esteban, que nunca deja de sorprenderme. El jueves, un día antes del viaje, llegó del trabajo con un regalito para que me llevara a la carrera, era una cadenita con unas cuentas de oro, mientras me la ponía en el cuello me decía que para él yo ya había ganado y esa era la medalla de oro, al correr con ese premio, corrí con ventaja.

Ya se me irán ocurriendo más cosas que contar, tengo muchas anécdotas y vivencias sobre esta experiencia que acaba de concluir pero que abre otros caminos más que interesantes.

Para seguir curioseando

12 Responses to “Crónica de una aventura: Correr el K42”

  1. 1
    Laura Says:

    Ay Viv! qué emocionante todo! me hiciste lagrimear. Cuánto me alegro de tus sonrisas pegadas! Soy feliz por tu felicidad.

  2. 2
    mundoviv Says:

    Hola Lau!!

    Yo lo releo y también comienzo a lagrimear, es todo muy abrumador y cada vez más me acuerdo de pequeños detalles que quiero contar y que esto le sirva a otra persona que quiere hacer el K42 y no se anima.

    Gracias por tus palabras, las voy a atesorar!!!

  3. 3
    German Says:

    Hola Viv, impresionante tu relato! se nota que disfrutaste de la carrera al máximo… eso es lo bueno que tienen estas experiencias. Coincido con vos en que los corredores de montana privilegian la solidaridad ante todo.
    TE FELICITO!!!!
    Besos, Germán.

  4. 4
    anita Says:

    qué genia, hermoso como lo escribiste. EL video está bueno, me hizo ver la carrera. No me imaginé que tuviera tanta calle al principio, me había hecho la fantasía que arrancabas y derecho a la montaña. Igualmente, dentro de la enormidad de los 42km no creo que se hayan notado, o si?

  5. 5
    Fertz Says:

    Grandísimo logro, Viv!!! TODO es encarable, partiendo de una preparación a conciencia, esfuerzo y dedicación.
    Dos títulos tenés ahora: maratonista y de montaña, impresionante!
    Yo solo uno tengo…Quizas, quizas en un año, se me ocurra obtener el segundo, quién dice..
    Besos!

  6. 6
    mundoviv Says:

    Gracias Germán!

    Es una experincia abrumadora, que te llena, cada vez que releo pedazos de la crónica me emociono de nuevo y si, la solidaridad en la montaña es de un valor enorme te sentís bien cuando alguien se preocupa por vos, te sentís perfecto cuando te ocupas de alguien, casi no vi actitudes feas en la montaña aunque no quiere decir que no las hay.

    Una asignatura pendiente es el tema de los geles tirados en la montaña, de eso había para hacer dulce :(

  7. 7
    mundoviv Says:

    Anita!!! gracias por tus palabras!!! es dificil esto de transmitir de tratar de llegar al corazón de los demás con lo que nos moviliza, pero es importante que esto le sirva de referencia.

    En realidad apenas salias tenías un camino de tierra que zigzagueaba entre los bosques que subia a la ruta, luego la cruzabas y allí agarrabas senderos de montaña más convencionales con un ancho máximo para que dos personas caminen a la par en el mejor de los casos, subiendo y bajando claro :)

    Luego cerca del km 10 entrabas en caminos rurales de barrios de la periferia de la Villa , pero al toque volvías a agarrar los senderos, era bastante agreste!

  8. 8
    mundoviv Says:

    Fer!!

    que intriga lo que pones!! o me estoy haciendo la pelicula????

    querras agregar montaña a tus logros? o andás persiguiendo otro????
    Quizas como dice estebita tanto mail y machacar se te está colando la montaña, si es asi, bienvenido seas! ya era hora!!

  9. 9
    estebita Says:

    morcito tu foto con cara de chinita con el polar marron y las montañas nevadas atrás.. estás para comerte…
    no se como hacés para ponerte tan linda… será la primavera.. no se…

  10. 10
    Bea Says:

    Hola Viv!! qué linda crónica!!! coincido en todo!!! pero como buena criticona que soy, tengo que llamarles la atención a TODOS TODAS los las que tiraron el palel de los geles en cualquier lado en mediod e la montaña!!! los quise matar y eran muchos!!!! ESO HAY que MEJORARLO la p´roxima!!!!!!!
    Pero el resto fue impecable…el espíritu amateur le digo yo, eso que alguien deja de correr hasta para sacarte una foto…para preguntarte si estás bien, para ofrecerte un actrón!jejejejejej fue muy lindo encontrarte. EStamos pensando, si estamos en esa fecha…en hacer bombinhas…y dps a fin de año ver qué onda! es tan emotiva la experiencia de correr estas carreras! cómo le explicás a quién no la corrió que lloré como un bebé los últimos 200 metros????
    miles de bsos!
    Bea

  11. 11
    Bea Says:

    ahhh.. y lo de los chicos de luis migules…no tenían ganas de comerse los 42k…se los comieron!!!! ejejjeje… si bien sé que no lograron el objetivo de bajar las 4hrs, corrieron toda esa montañota en 4 y moneditas!! UNOS GROSOS!!!!!! ejjejejej

  12. 12
    Helen Says:

    hola Viv!!!!! Qué lindo todo lo que viviste/escribiste!!!!
    Se te ve superfelíz. Muy bueno lo tuyo y por eso “congratulations”
    Un fuerte abrazote

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