Travesía por el Bolsón, trekking entre refugios

Primer día: Refugio Hielo Azul

Este año decidimos que nuestras vacaciones serían en El Bolsón, lo elegimos finalmente porque no conocíamos, era esa opción o Mendoza, pero como la idea era escapar del calor agobiante de Buenos Aires, mientras más al sur, mejor.

Nuestra llegada coincidió con el último día del Cruce de los Andes, teníamos varios amigos que la corrieron y estábamos atentos a los eventos, esta vez desafortunados, que se iban desarrollando, las lluvias y el frío que envolvieron la carrera nos estaban esperando a nosotros también.

Llegamos al Club Andino Piltriquitron (que difícil!! a ver díganlo 3 veces seguidas!) en El Bolsón a las 14 horas del domingo 7 de febrero de 2010, totalmente de casualidad y porque al entrar en la ciudad estaba en nuestro camino, allí debíamos anotarnos antes de subir a la montaña. Cuando hablamos con los pibes que estaban allí y le contamos que nuestra idea era subir ese primer día al Hielo Azul, nos dijeron que era muy tarde, que para subir necesitábamos estar en la pasarela que cruzaba el Río Azul a las 14hs y siendo que a esa hora todavía estábamos allí no lo veían posible, luego de intentos de disuasión infructuosos y de explicarles que no se preocuparan que teníamos experiencia, ellos nos dijeron algo así como: les aconsejamos que no, pero ustedes verán.

El lugar que pensábamos visitar es un área protegida que queda entre los parques Nahuel Huapi y Lago Puelo, en la zona hay refugios que están muy bien organizados y se puede acampar solo en las zonas permitidas próximas a los refugios, los refugieros se comunican por radio entre ellos y tienen un sistema de registro mediante el cual saben cuantas personas en el día están yendo para su refugio y si no llegan a determinada hora tienen que salir a buscarlos, de allí principalmente, la preocupación de la gente del club andino por frenar nuestra subida luego del horario límite.

De allí nos dirigimos al camping Los Alerces donde dejamos el auto, nos cambiamos, apagamos los celulares, terminamos de cerrar las mochilas y nos dirigimos hacia la pasarela (que quedaba a 3km bordeando el río) desde donde empezaría nuestra travesía de 5 días en la montaña.

Llegamos a la pasarela donde debíamos estar a las 14 horas cerca de las 17 horas :(

Allí nos encontramos con el cartelito indicativo que nos avisaba que para llegar al Refugio Hielo Azul debíamos hacer un ascenso de 15 km y 1000 metros de desnivel y obviamente tratar de llegar al refugio antes de que nos salieran a buscar. Se arrancaba desde los 300 msnm. a la orilla del Río Hielo Azul y se llegaba al refugio que quedaba a las 1.300 msnm,

Con todo esto en la cabeza emprendimos la marcha, pero antes de poder pisar la ansiada montaña debíamos franquear LA PASARELA , ésta era una construcción de lo más rudimentaria de aproximadamente 100 metros de largo que unía ambas orillas del río, se componía básicamente de 2 cables de acero, mucho alambre retorcido y unas maderitas que habían conocido mejores tiempos.

Debemos haber tardado minutos en cruzarla, pero nos pareció una eternidad, tenías que ir por la tabla del medio, cuando la había porque de otra manera comenzaba a balancearse espantosamente, por debajo el agua corría caudalosa y mejor no mirar si no querías que te diera vértigo.

Una vez del otro lado, decidimos que era buen momento para descansar un rato, si bien recién comenzábamos y el tiempo no estaba de nuestro lado nos lo merecíamos!!! Con todo el apuro de llegar hasta allí no habíamos almorzado y aprovechamos para recargar fuerzas mientras veíamos como cada vez las nubes se hacían más oscuras, no pasaría mucho hasta que empezase a llover.

Además de los nuestros, teníamos un mapita que nos habían dado en el club andino que nos indicaba la primera referencia del camino: el Mallín de los Palos, ya nos habíamos mentalizado en mojarnos los pies, con tanta lluvia en la montaña qué podíamos esperar de un mallín? Grande nuestra sorpresa cuando vimos que el famoso mallín de los palos contaba con unos 20 metros de largo :) quizás por eso la sonrisa de la foto.

La senda estaba muy bien señalizada, con chapitas rojas con dibujos amarillos clavadas en lo árboles que iban adornando el camino, algunas tenían siluetas de pájaros, flores, mariposas o casitas, otras tenían palabras de aliento como ¡Ánimo! o ¡Falta poco!

De allí en más se largó una llovizna molesta que casi no se sentía en el frondoso bosque pero que nos obligó a guardar la cámara y meterle ritmo a la marcha, el trayecto era una subida constante a veces empinada que obligaba a esforzarse para no bajar la marcha.  Mientras más avanzábamos más molesta se volvía la llovizna que ya comenzaba a filtrar por entre las ramas de los árboles y nos obligó a volver a ponernos encima toda la ropa de abrigo con la que habíamos salido y que fuimos descartando gracias al ejercicio de la subida constante.

A las 8:30 pm llegamos finalmente al refugio Hielo Azul, luego de una loma empezamos a serpentear el Río del Teno y finalmente como por arte de magia se abrió un claro y apareció el refugio. Una construcción íntegra en madera que recordaba a la casita de Heidi en la montaña, rodeada de muchos árboles, pasto y el ruido del río de fondo, poco que ver con los altos refugios de Bariloche con escenarios más bien áridos.

Hicimos buen tiempo, en 3:30 hs lo que suele hacerse en 5 hs. Estábamos orgullosos de nuestra hazaña de deportistas, habíamos llegado al refugio aún con luz, pero con la llovizna molesta y el cansancio pensamos que lo mejor era pernoctar en el refugio en vez de armar la carpa. Así que nos abrigamos bajo techo, pusimos nuestras prendas a secar, disfrutamos del fuego, pedimos una pizza y cerveza casera para la cena y nos dispusimos a mirar los mapas para planear el día siguiente con la ferviente convicción de que tendríamos un sol radiante.

Algo que aprendimos entre algún momento entre navegar por internet y conversar con la gente es el significado del hielo azul. Cuando la nieve que se acumula, las capas inferiores se van convirtiendo en hielo, éstas se compactan y se van haciendo más densas, con el paso del tiempo se transforman gradualmente en hielo blanco, con el paso de más tiempo, muchos años, las capas superiores siguen ejerciendo presión sobre las inferiores que van perdiendo las burbujas de aire, compactando la masa de hielo blanco y transformándola en hielo azul, justamente porque se ve de ese color, es muy característico de los glaciares cuando se ve a través de las grietas.

Esteban estaba muy entusiasmado sobre este recorrido entre refugios era “la ruta de la cerveza casera” como la habíamos bautizado. Habíamos descubierto que los refugios elaboraban su propia cerveza y teniendo en cuenta que en el bolsón se cultiva el lúpulo (ingrediente vital para lograr el amargor de la cerveza) y como gran conocedor y hacedor de cerveza casera que es, tenía ilusión de probar sino algo realmente especial, por lo menos algo bueno.

Luego del primer sorbo a la jarra que nos trajeron junto con la pizza todas sus esperanzas se fueron a pique. La cerveza estaba contaminada, pero si no lo hubiera estado lo más probable es que tampoco hubiese sido rica. La cuestión ahora era cómo deshacerse del resto de la jarra, tomarlo no era una opción y cruzar el comedor jarra en mano para tirarlo en la pileta de la cocina podía tomarse como una afrenta hacia nuestros anfitriones. Así que ideamos un plan que consistió en pasar la jarra disimuladamente a la caramañola y proceder a enjuagarla en la cocina como quien no quiere la cosa. Luego nos enteramos que los cerveceros caseros de los refugios no hacen la cerveza con grano de cebada molido sino con extracto de malta que es más fácil de trasladar hasta el refugio.

Una vez satisfechos nos dirigimos al piso de arriba donde habíamos dispuesto nuestras bolsas de dormir sobre los colchones y nos aprestamos a dormir mientras oíamos la lluvia en el techo y empezábamos a soñar con  un amanecer despejado.

Segundo día: Hacia el Refugio El Retamal

Al día siguiente llovía copiosamente,  estaba muy frío y las cumbres estaban totalmente ocultas detrás de las nubes, bueno… nosotros también.  Luego de un intento fallido para visitar el glaciar Hielo Azul, nos sentamos en el refugio a reorganizar los planes.

Sabíamos que se venía lluvia por un par de días y que ello nos complicaba los planes, nuestra idea original era ese día visitar el glaciar Hielo Azul ese día y por la tarde subir hasta el Refugio Lago Natación a 1.500 msnm. pero a más o menos una hora  del refugio Hielo Azul. En el natación teníamos idea de pasar la noche y al día siguiente podíamos intentar, por un camino sobre los filos llegar a la cima del Cerro Hielo Azul (2.255 msnm.) y luego descender hasta el Ref El Retamal que creo que estaba algo así como a 700 msnm. Al día subsiguiente el plan nos llevaría hasta el Refugio Los Laguitos en donde trataríamos de hacer cumbre en el Cerro Año nuevo antes de regresar al Retamal y desde allí a la base en la Chacra de Warthon. Ahora pienso que quizás era una travesía por arriba de nuestras posibilidades.

Con la lluvia en el horizonte decidimos cambiar de planes, ese día iríamos directo al Refugio El Retamal, ya que llovería todo el día la única alternativa que veíamos a quedarnos en el refugio era caminar en el bosque donde estaríamos más o menos reparados y si bien nos mojaríamos, mientras estuviéramos en movimiento no íbamos a sentir frío. Así comenzamos la travesía hacia el Refugio Natación que era nuestro primer punto en el camino, había que subir un desnivel de 200 metros antes de bajar de forma bastante abrupta por la otra cara de la montaña unos 900 metros de desnivel.

En el refugio Natación hicimos una parada para calentarnos un rato en el fuego y charlar con el refugiero, ahí nos enteramos que el refugio era bastante nuevo, se veía en la construcción que no era tan elaborada como la del hielo azul que tenía techo te chapa y hasta vidrios en las ventanas! Este refugio en vez de vidrio utilizaba un plástico grueso estirado que dejaba pasar la luz pero no se podía ver mucho del paisaje, luego iríamos viendo que esto era una constante en los refugios, después de todo, el vidrio no debe ser fácil de subir ni tampoco una prioridad a la hora de aprovisionarse. Algo que damos por hecho, en la montaña se vuelve un lujo.

Mientras charlábamos con el refugiero, éste, totalmente orgulloso de su cerveza le ofrece una jarra a Esteban, el cual no podía decir que no sin quedar mal así que inspirando fuerte se bebió un trago, por suerte no estaba contaminada, un poco verde tal vez pero sin ser algo rico se dejaba tomar, de allí en más Esteban prometió no volver a pronunciar la palabra cerveza y solo pedir un vaso de vino con la cena.

Luego de dejar el refugio nos internamos en un bosquecito siguiendo las marcas de las chapitas que luego se convertirían en marcas de pinturas y en poco tiempo empezamos a descender, descender y descender, lo cual no era tarea fácil dado que se bajaba mucho en muy poca distancia y los senderos eran un tobogán de barro.

Finalmente descendimos al nivel de un camino de autos que era donde nuestra senda se juntaba con la que venía desde la Chacra de Warthon (desde donde se accedía desde el Bolsón a los refugios Cajón del Azul y El Retamal). Para llegar a nuestro destino primero debíamos pasar por el Refugio Cajón del Azul, el cual, al ser el de más fácil acceso de la zona solía tener más concurrencia que los demás, cosa que no nos atraía para nada, igualmente con la lluvia que venía teniendo la zona no habíamos encontrado a más de 10 personas en cada refugio que visitábamos, lo cual era para nosotros “antisociales consumados” una de las pocas bendiciones que nos brindaba la tormenta. Al nivel del Río Azul ya no llovía, se ve que al bajar tanto habíamos dejado las precipitaciones atrás, allí nos encontramos con el Río Azul era totalmente cristalino y en las partes más profundas el color era más bien de un verde esmeralda que era una delicia de mirar.

Seguimos bordenando el río porque nos quedaba aún bastante marcha por delante y en un momento vemos delante nuestro una pared de piedra con unas escaleras adosadas para poder pasar al otro lado, seguro que del mismo constructor de la pasarela antes descripta porque era, para mi, igual de precaria :( !!!  Luego, del otro lado había una similar para el descenso, debo admitir que no eran complicadas ni dificultosas, solo que yo tengo un poco de vértigo con esas cosas.

A la entrada del Refugio Cajón del Azul había unos simpáticos cartelitos en muchos idiomas para que la gente se registre y para que cierren las tranqueras. Eso fue algo que me llamó la atención, quizás era algo que no se ve en los parques nacionales pero en este recorrido nos cansamos de abrir y cerrar tranqueras, como que los terrenos estaban divididos y cercados, pero a diferencia de otras vees donde hay que saltar alambrados en estos senderos había tranqueras sin candado, sino con una traba para que uno pudiera abrirla, pasar y cerrarla nuevamente. Eso, de alguna manera te daba la tranquilidad de que no estabas invadiendo zona privada o terrenos prohibidos.

Pasamos derecho por el Refugio sin parar porque a pesar de que no llovía ya teníamos muchas ganas de llegar. Desde el Cajón del Azul hasta El Retamal son 40 minutos caminando y la ultima parte es todo en subida, en algún momento llegamos a un cartel que decía: Faltan 300 metros, buenísimo dijimos, igual fueron los 300 metros más largos y empinados que jamás haya encarado, no es que nos quejáramos pero nos daba gracia el cartel porque era obvio que había que hacer un esfuerzo superior al que uno haría para recorrer 300 metros y a la noche en el refugio era comentario obligado de todos los que habíamos subido ese día.

Por fin, luego de una tranquera y saliendo de un bosque el claro y el refugio de fondo, otra vez la sensación mágica de estar en camino y de repente haber llegado y contemplar la casita de madera, los árboles detrás, la chimenea, nuevamente la sensación de estar en un cuento de disney sobre un bosque encantado.

Como había parado de llover nos atrevimos a acampar esa noche en vez de dormir nuevamente en un refugio, a la noche fuimos a comer y pedimos un plato de pastas con vegetales salteados al wok (wow!) que si bien se hizo esperar estaba delicioso y Esteban que ya había aprendido su lección se pidió un vaso de vino.

Durante la noche empezó a llover de nuevo y cuando nos levantamos a eso de las 8 seguía lloviendo, ¿Qué hacemos ahora? ¿Esperamos un día en el refugio a que cambie el tiempo?  ¿Caminamos otro día bajo la lluvia? ¿Seguimos con el plan de ir al Refugio Los Laguitos? ¿Bajamos a lo de Warthon y nos alejamos de esta condenada lluvia? La ropa del día anterior no estaba seca, sobre todo las zapatillas, asi que seguir caminando bajo la lluvia no nos preocupaba mucho.

Tercer día: Rumbo al Refugio Los Laguitos

En el refugio habíamos conocido unas chicas y una de ellas bromeaba con que era bruja y que en un rato iba a parar de llover y el sol se iba a mostrar.

Efectivamente algo de vidente tenía porque una hora despues las nubes se abrían y el cielo se mostraba en todo su esplendor celeste, no lo pensamos dos veces, desarmamos la carpa, todo mojado claro está, armamos las mochilas y decidimos que iríamos hacia el Refugio Los Laguitos aprovechando lo que durara esta ventana de buen tiempo.

El buen tiempo habrá durado una hora de las seis que teníamos por delante, una llovizna intermitente que de a ratos se ponía más fuerte nos acompañó el resto de la travesía. Este día, a diferencia de los anteriores no presentaba grandes y abruptos desniveles, solo un poco al final, pero el recorrido era muy trabado, mucha subida y bajada, troncos caídos, arroyos, mallines, era difícil plantear una marcha fluida con los bastones que muchas veces entorpecían más de lo que ayudaban.

Gracias a la lluvia que estábamos sufriendo los arroyos que teníamos que pasar estabn muy crecidos y las piedras y troncos dispuestos para un cruce seco estaban muy por debajo del nivel del agua, a mojarse los pies entonces! Creo que puedo contar con los dedos de una mano los arroyitos donde no metí la pata en el agua, inclusive en algunos tuvimos que arrastrar y tirar nuevas piedras que nos permitieran armar un camino alternativo.

Segúnel mapa teníamos que pasar por 2 mallines, el primero se presentaba a las 2 horas de haber comenzado: El Mallín de los Chanchos, de repente se acabó el bosque y teníamos por delante un claro lleno de colihues de aproximadamente dos metros de altura. Era un mallín bastante grande en comparación con el del primer día, este era un señor mallín con mucha agua en la que repetidamente remojaría mis zapatillas.

Por cierto, Esteban levantó la cámara por encima de su cabeza y esta es la vista que obtuvo:

Salir del mallín nos costó un buen rato ya que abundaban las sendas que terminaban en un callejón sin salida y dentro del mallín no había señalización, en algún momento perdimos la senda y Esteban tuvo que trepar unos 20 metros para arriba en la ladera paralela al mallín para ver si encontraba la salida, y de hecho desde allí no fue dificil encontrarla y poder continuar el seguimiento de las marcas rojas que nos seguirían guiando por lo menos 3 horas más.

Luego del mallín el paisaje cambió bastante, todo era muy húmedo y muy verde, lleno de musgo por donde se viera. Cada vez se parecía más a un paraje encantado.

Sin embargo no había ánimo para disfrutar mucho, la llovizna se hizo lluvia, el bosque ya no cubría las gotas sino que generaba gotas más grandes por toda el agua acumulada y el ánimo estaba bajo, ya solo queríamos llegar, si bien no teníamos frío estábamos bastante mojados, tantos arroyos habíamos pasado que ya teníamos los pies empapados, es un milagro que no nos hayamos hecho ninguna ampolla porque no usamos nunca vaselina en los pies.

Lo único que queríamos era llegar y ya en la última hora del recorrido no nos perocupábamos en si pisábamos seco o mojado, barro, mallín o arroyo.

Al final ya venía un lindo camino cuesta arriba, que luego se volvió cuesta abajo y llegamos al lado del Lago del otro lado, como una visión, aparecía el refugio con un gracioso y alentador humito blanco saliendo de las chimeneas, para nosotros representaba el Sheraton en esos momentos. Con el cansancio que teníamos a cuestas, y tomando en cuenta que estábamos todo mojados por el viaje y nuestra carpa descansaba mojada dentro de la mochila, optamos por dormir en el refugio esa noche, sabia decisión porque en cuanto oscureció comenzaron unas ráfagas de viento que hacían crugir la casita de madera.

Cenamos en el refugio un guiso casero que estaba muy rico pero no sabría decir si por mérito propio o por las ganas que le teníamos, antes inclusive que se fuera la última luz creo que ya estábamos durmiendo.

Cuarto día: desde Los Laguitos de vuelta a El Retamal

Los vientos de la noche anterior se llevaron las nubes y cuando nos levantamos el sol brillaba y ya no había rastros del mal tiempo de los últimos días, ese día decidimos bajar al Retamal nuevamente para hacer noche allí y al día siguiente  ver si descendíamos a la Villa o intentábamos otro refugio, teníamos dos cerca de nuestro próximo destino, el Encanto Blanco y el Dedo Gordo, aunque creo que a esa altura secretamente la opción que más tiraba era la de bajar al Bolsón  ya que luego de las travesías realizadas estábamos cansados y deseosos de comer un asado.

Ese día, si bien hicimos un camino que ya habíamos recorrido, todo se veía de otra manera alumbrado por el sol, más lindo más brillante, cuando el día anterior no habíamos querido parar o apartar los ojos del camino, éste disfrutábamos de todos los alrededores investigando cuanta senda se abría del camino y desviándonos a la orilla del río para descansar unos minutos arrullados por el ruido del agua entre las piedras.

Cada vez que nos encontrábamos con una bifurcación en donde había marcas para ambos lados (claramente una senda original y una alternativa ya sea por más corta o por obstrucción de la vía principal) Esteban tomaba por una y yo por la otra jugando a ver quien elegía la mejor y en definitiva quién llegaba primero a donde las sendas se volvían a juntar.

Pudimos disfrutar, en todo su esplendor, el bosque de alerces que había cerca del refugio. Un paisaje imponente! árboles enorme que se extendían más allá de la vista y que habían reinado la zona por cientos de años. En un momento pensé que en algo así se debió haber inspirado tolkien para escribir sobre los Ent (los árboles que caminan) en el Señor de los Anillos.

Cuando llegamos a la tarde al Retamal nos encontramos con el refugiero que nos pregunta de donde veníamos, de los laguitos le decimos, y nos dice ustedes son 3? me avisaron que venían 3 de arriba. Ah no! solo somos 2 pero detras nuestro venía otro chico, le contestamos. Ahí nos dimos cuenta que era verdad que los refugieros llevan la cuenta de la gente que hay dando vueltas en la montaña.

Ya envalentonados con tanto sol decidimos que esa noche era de acampada, asique sacamos todo de las mochilas y lo pusimos a secar donde se podía.

Quinto día: desde El Retamal hasta la chacra de Warthon

Otro día espléndido de sol nos sorprendía, ese día teníamos 2 opciones una travesía de mucho desnivel en muy pocos kilómetros que nos permitiera, a través de un collado, pasar al otro lado de la montaña y acceder al Refugio Dedo Gordo (la senda, no muy bien marcada, sale de detrás del refugio El Retamal) o bajar a la Chacra de Warthon que es una propiedad privada a orillas del río Azul y que es donde comienza la senda para ir al Refugio Cajón del Azul, Luego de 4 días de intensas caminatas creo que nuestros músculos tomaron la decisión por nosotros que decidimos que bajar a la villa, reencontrarnos con el auto, nuestras pertenencias, la ducha y un buen asado para terminar la semana era un plan más que aceptable.

Asi que con espíritu de misión cumplida nos dispusimos a hacer los kilómetros que nos separaban de la civilización. A poco de Salir del Refugio, nos encontramos con un cartel que decía “Nacimiento”, picados por la curiosidad nos desviamos a ver de qué se trataba, luego de bajar un rato hasta el nivel del río nos encontramos con que ese era el lugar en donde el río se encajonaba, es decir pegaba una curva, dejaba de ser el río tal cual lo conocíamos y se convertía en el Cajón del Azul, en donde debía seguir entre piedras muy altas que lo encerraban. Es muy lindo el lugar, si pasan por allí no duden en desviarse.

Luego de allí empezamos la bajada hacia El Bolsón que muchas veces me pareció interminable, un abuso de la ondulación, nos la pasamos subiendo y bajando, a cada tanto nos acompañaba el río que se podía apreciar de su increíble color esmeralda en aquellos lugares donde el agua era realmente profunda.

Luego empezamos a subir, subir y subir, no entendíamos nada porque a priori teníamos que bajar, estábamos a cada rato mirando el altímetro, de unos 500 msnm. que teníamos al lado del río terminamos unos 200 metros más arriba y con el inconfundible malestar de quien sabe que todo lo que se sube en algún momento se tendrá que bajar.

Y por fin llegamos a las pasarelas, estas no eran tan escandalosamente precarias como la primera que cruzamos pero había que tener cierto cuidado, luego de las pasarelas deberíamos “subir” a la ruta para ver si conseguíamos un taxi que nos acercara los… calculo a ojo, más de 10 km que estábamos del camping, caminar por la montaña es lindo pero por una ruta de polvo y ripio? no teníamos ganas.

Soñábamos con una ducha, habremos llegado a las 4 o 5 de la tarde al camping y nos encontramos con el dueño con el que nos ponemos a charlar (justo a nosotros nos viene a tocar un entrenador nacional de atletismo, triatleta, organizador de clínicas de supervivencias y de carreras de montaña :) y le contamos de nuestras tremendas ganas de desprendernos de nuestra fiel compañera: la mugre, a lo que nos dice, no hay problema! a las 8 (pm) se encienden las calderas, lo cual para el nivel de roña que teníamos era inaceptable, nos terminamos duchando con agua fria, creo que esa fue la experiencia más extrema de toda la semana, el agua estaba tan helada que cortaba la respiración.

Ya limpitos y cambiados, fuimos hasta el bolsón a comprar algo para el asadito, armamos la carpa grande al lado del río y nos dispusimos a disfrutar de la tarde, del clima, del paisaje y de la satisfacción de lo que habíamos hecho.

Y así terminaron los 5 días de travesía.

Si quieren ver más fotitos puede ver unas cuantas más en el álbum en Picasa

El recorrido

Aquí abajo detallo el recorrido que realizamos:

  • Primer día: del Camping Los Alerces (1) cruzando por la pasarela infernal (2) hasta el Refugio Hielo Azul
  • Segundo día: desde el Refugio Hielo Azul (3) hasta el Refugio El Retamal (4)
  • Tercer día: desde el Refugio El Retamal (4) hasta el Refugio Los Laguitos (5)
  • Cuarto día: desde el Refugio Los Laguitos (5) nuevamente al Retamal (4)
  • Quinto día: desde el Refugio El Retamal (4) hasta la Chacra de Warthon (6) y desde allí hasta el Camping Los Alerces (1)

Links que nos sirvieron para armar las travesías

7 Responses to “Travesía por el Bolsón, trekking entre refugios”

  1. 1
    JUAN MANUEL Says:

    Que lugares!!!!
    Todavia no lei nada.
    Viv está muy flaca!

  2. 2
    mundoviv Says:

    Los lugares son impactantes, de esos que te quitan el aliento y cambian constantemente, no dejan de sorprenderte.

    Me da la sensación de que las fotos no le hacen justicia-

    Es por eso que decidí que fuera una crónica basada en imágenes. porque además la secuencia de las imágenes me sirvieron para construir la historia después de que había pasado un tiempito y se había enfriado los recuerdos.

    Ah! Juan Manuel, gracias por lo de flaca!!! :)

  3. 3
    Laura Says:

    Buenísimo Viv! qué gusto leerte! :) lindísimas las fotos, fenomenal la experiencia y cómo lo contás!
    Nosotros estábamos por ahí también y padeciendo la misma lluvia, que siguió y siguió imperturbable. La gente de Bariloche dice que no recuerda un verano con tanta continuidad de mal tiempo.

  4. 4
    Ernesto (Abas) Says:

    Felicitaciones chicos, acabo de devorarme la crónica, la verdad que son unos lugares impresionantes. Fui mil veces al Bolsón pero nunca pude hacer refugios, más que el del Piltriquitrón, que está para el otro lado de la ciudad. Saludos y excelente relato y fotos!

  5. 5
    silvia Says:

    Me encanto la cronica!! esta muy linda al igual que las fotos, que lugares impresionantes!!!
    Que envidia!!! :)

  6. 6
    Martin Says:

    Chicos, que divertidos los relatos de las travesias. Muy amenos y entretenidos los textos.
    Estan para salir en una revista.

    Los enganche buscando fotos de Paso de las nubes. Lei su relato y me encanto. y ahora me colgue cin este relato.

  7. 7
    mundoviv Says:

    Hola Martín!

    Gracias por el aliento!

    En gran parte la idea por la que escribimos estas entradas es para que la gente conozca, le de ganas y se aventuren a vivir estas experiencias que, a pesar de lo que se pueda creer, están al alcance de la mano.

    No te contesté antes porque la semana pasada estábamos justamente de vacaciones y creo que se viene una nueva crónica de las expediciones que realizamos en Potrero de los funes y las leñas!!

    Así que a estar atentos a los próximos relatos!

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